Prosa a la paternidad.

Tema en 'Intercambio literario' iniciado por vegetrunks27, 24 Sep 2018.

  1. vegetrunks27

    vegetrunks27 Bovino maduro

    Buen dia amigos bakunos, les comparto un escrito que dedique a la paternidad, espero les guste y con todo gusto leere sus comentarios.



    El título decía: “manual para ser un buen padre”…

    Eso fue lo más sencillo de escribir… y quizás las únicas palabras que pude plasmar con certeza en ese intento inútil de escribir un libro; ¿la inspiración?, una guía básica para enseñarle a todos los varones como poder triunfar y convertirse en buenos padres.
    Comencé las palabras dedicando y dirigiendo el prólogo a todos aquellos que crecieron o crecimos sin una figura paterna, a todos aquellos que quizás tuvieron un mal ejemplo de esa misma… y de pronto… mi mente se tornó en blanco, un vacío acústico enfocaba mi mente a los recuerdos, a mi experiencia y me detuve…
    Planeaba comenzar preparando a los futuros nuevos papas, ilustrándolos en los métodos y técnicas para recibir al nuevo ser que ahora deberán de comenzar a proteger , amar y enseñar… y simplemente no pude; pues, comprendí que era imposible.
    En aquellos recuerdos comencé a sentir el escalofrió y los nervios que te invaden antes del alumbramiento de tu bebe, la preocupación de ver a la mujer amada esforzándose para traer al mundo a la persona más importante de sus vidas, comencé a sentir ese sentimiento que solo puedo nombrar amor absoluto al escuchar por primera vez su llanto… y el miedo tan crudo y terrible de poder perder a esa personita que se acaba de convertir en lo más importante de tu vida a primera vista.

    Es por eso que comprendí… que era inútil e imposible poder enseñar a alguien el rol de la paternidad, pues en cada persona se forma de manera distinta, y esta, es directamente proporcional a los sentimientos que nacen en nuestro corazón, sentimientos que surgen de la parte más pura del alma y que nos hacen ser padres.

    Y ¿sabes?... jamás se podrá experimentar el tiempo detenerse… como en ese segundo en el que tomas a tu bebe por primera vez en brazos y te envuelves en tantos sentimientos que no puedes asimilar, hasta lograr que las lágrimas en tu rostro hablen de tu felicidad.
    Sin embargo entendí, que para la mayoría existe un denominador común, PROTECCION, BIENESTAR, AMOR.
    Esto se traduce en: jamás entenderás lo que es preocuparse realmente por la seguridad de alguien más, hasta que tienes un hijo, jamás entenderás lo que es luchar incansablemente por brindar sustento a esas personas que amas, y jamás amaras tanto como amas a tus hijos.
    Quizás… la parte más importante de ese libro, claro, de haber existido, seria: “como mostrar tus sentimientos”.
    Es muy común que los padres tengan o tengamos esa apariencia ruda, quizás un poco fría, o poco sensible; y es por eso que el segundo strike recorrió mi mente y tuve que detenerme nuevamente.

    Pues… es imposible encontrar palabras para describir lo que ocurre detrás de una mirada seria; esta parte seria dedicada a los hijos y a las esposas.
    Detrás de un regaño paternal por más duro o serio que este parezca se esconde una lucha emocional enorme; el ver a la persona que más amas llorar por que la estas reprimiendo, te rompe el alma en incontables partes, pero el temple de guiar a esa personita a un mejor futuro o camino te coloca esa mascara, aunque por dentro también sufra tu corazón.
    Esos momentos en los que ves a tu hijo sufrir, son suficientes para derrumbarte por completo, sin embargo tomas la fuerza y te levantas firme, porque eso es lo que tu hijo necesita, un cobijo de la figura que vive para protegerle, y ni hablar de ese cansancio acumulado por las extensas jornadas laborales, el dolor de partir lejos de casa, la tristeza de llegar por las noches del trabajo y encontrar a tu hijo durmiendo, y utilizar ese dolor como inspiración para esforzarse cada día por su bienestar.
    Es por eso y más, que no se puede enseñar a ser padre…
    El ser un buen padre es cuestión de amor, responsabilidad, dedicación y sacrificio, y lleva consigo la recompensa más grande que existe, que es ver la sonrisa más maravillosa del mundo y escuchar la voz más perfecta decir: te amo papa.
    El no haber tenido un padre, o el haber tenido uno sin la convicción que ese nombre procura, no es justificación para no esforzarse cada día y hacer de ti la mejor imagen y ejemplo para tus hijos.
     

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